domingo, 22 de enero de 2012

COMO OBTENER UN BUEN VENDEDOR

COMO OBTENER UN BUEN VENDEDOR
“Lo que todos andamos buscando es el hombre ya hecho y competente; el hombre ya formado por alguna otra persona. Únicamente cuando nos demos plenamente cuenta de que nuestra obligación, lo mismo que nuestra oportunidad, radica en colaborar sistemáticamente al adiestramiento y preparación de este hombre competente, en lugar de ir a la caza de alguien que ya haya sido preparado por otro, será cuando habremos emprendido el camino de nuestra eficiencia nacional.” (Frederick Winslow Taylor).
Como es sabido, más del 80% de todas las ventas es hecho por menos del 10% de todos los vendedores. Estos son los grandes vendedores y los que hacen las grandes empresas.
Entonces, ¿ por qué no conseguir uno de ellos? Porque ,lamentablemente, eso no es tan fácil. Los grandes vendedores no crecen en los árboles. Aunque así fuera, tendríamos que esperar mucho tiempo. Porque un roble, por ejemplo, tarda 40 años en desarrollarse, y por lo menos la mitad de ese tiempo es lo que demora en crecer un gran vendedor. Es decir, si usted lo ha sembrado bien desde el principio.
La diferencia entre el crecimiento del árbol más alto del bosque y el de uno de los centenares de arbustos más pequeños depende de a dónde van a dar sus raíces. Las raíces de un gran vendedor van mucho más profundo, mucho más allá que el solo conocimiento de los productos, o de cómo responder objeciones, o cómo conseguir entrevistas.
Un buen amigo nuestro, que además es un gran vendedor, nos comentaba que posiblemente ha llegado el momento de dar a nuestros jóvenes el estímulo para aprender a trabajar en una sociedad donde no siempre es fácil conseguir trabajo. L a fórmula que él sugiere es muy sencilla:
Primero encuentre un muchacho que haya terminado la escuela secundaria,pero que no tenga aspiraciones de estudios profesionales universitarios, su hijo o su nieto, o su vecino o alguien recomendado por algún amigo suyo.
Luego aclárele cualquier falso concepto que é pueda tener acerca de “esperar algo por nada.” Asegúrese de que sabe saludar y tener buenos modales; de que es capaz de sonreir y decir “sí señor” y “no señor”, y dar las gracias, y decir “en qué puedo servirle.”
Después anímelo y déle la oportunidad de vender un producto de casa en casda o repartir un periódico, avisos volantes o una revista o correspondencia a domicilio. Algo en que pueda comenzar ganándose unos pesos cada vez que haga una venta o realice un pequeño encargo o trabajo.
Usted puede sugerirle cortar el césped del vecino, o algún trabajo de jardinería con pala y pico, o limpiar las canales de la casa, o tratar de prestar otro servicio en que pueda obtener una paga con tal de que quede bien hecho.
Enséñele cómo hacer el trabajo mejor que su compañero. Cómo colocar la revista o lo que tenga que entregar, dentro de la puerta o e l buzón , en vez de afuera donde pueda mojarse con la lluvia. Cómo podar los árboles o arbustos cuando corte el césped.
Recuérdele por qué hay que cumplir las promesas, por qué hay que dser puntual, y cómo usar sus talentos para ayudar a otros a usar los suyos. Déjele saborear la emoción de obtener una ganancia por un trabajo honrado . Haga que aprecie el espíritu de sana competencia, el pesar de perder un cliente cuando otro hace mejor el trabajo, y permítale buscar una segunda oportunidad.
Por qué hacer estas cosas? Porque aunque algunas personas son lo suficientemente afortunadas como para nacer con el deseo de trabajar y con la motivación para superarse y sobresalir en lo que emprendan, a otras hay que mostrarles el camino. Y , si usted se lo muestra, quién sabe lo que puede ocurrir. Puede ser que un dia , en algún sitio, cuando su jovencito esté listo para enfrentar el mundo, alguien le pregunte si no le gustaría ser un vendedor.
Entonces él no va a preguntar: “ ¿Qué es un vendedor?” , porque probablemente ya lo es, y aún puede seguir creciendo hasta ser un “gran Vendedor”. Seguramente ya está en camino de serlo. Y en todo esto qué puede haber de malo?

lunes, 16 de enero de 2012

Elogio de la decencia por André Maurois

No Humille a Otro Ser Humano. - ¿Qué es la decencia? Una clase de honestidad que lo obliga a uno a tomar en cuenta aquello que corresponde a su edad, situación y responsabilidades. Cuando mi madre decía: "Eso no se hace", sus hijos sabíamos que esta clase de resolución era irrevocable. Por ejemplo, no era decente que una mujer rica hiciera ostentación de sus joyas y pieles, mientras otras en el mismo vecindario eran pobres; no era decente celebrar una gran comida en tiempos de catátrofe local o nacional.
No es decente humillar a otro ser humano, cualesquiera que sea su nacionalidad, credo o color. Un patrón tiene el derecho y aun el deber de dar órdenes; un oficial tiene que hace cumplir la disciplina; pero no tienen derecho de herir los sentimientos de aquellos que están bajo su mando. Por el contrario, es deber de quien está en una alta posición no dar a los otros la impresión de que están separados de él por una distancia demasiado grande. La decencia en un jefe no significa familiaridad, sino respeto hacia todos los seres humaos.
Todo esto es evidente, y los hombres lo han sabido desde que son civilizados. Pero hemos vivido en tiempos en que ciertos partidos políticos, comoel fascismo y el nazismo, expresaron su desprecio por toda decencia común. Los hombres fueron humillados, torturados, y se les negó toda igualdad y aun la piedad. Al comienzo la falta de decencia fue manifestada con abyectos insultos, más tarde con golpes salvajes. Luégo vinieron los campos de concentración y las cámaras de gas...
Debemos recordar que una vez que los hombres toman ese camino, no pueden detenerse. Si comenzamos a hablar rudamente, pronto actuaremos rudamente también; si actuamos rudamente, pronto nos convertiremos en criminales. La civilización, la civilización que nos acostumbramos a disfrutar, es apenas una débil corteza en la cima de un volván. En el siglo XVIII pareció que las torturas habían desaparecido para siempre. Y sin embrago, florecieron en este siglo XX como nunca antes.
Todos los principios de la decencia han sido puestos en duda otra vez. La decencia más elemental es retada por líderes enloquecidos. Nuevas naciones firman tratados con la firme intención de no cumplirlos. Los fanáticos hacen una regla del derechoa mentir y engañar, si ello es interés de su partido. Discursos inicuos son aplaudidos en la misma asamblea de las Naciones Unidas. Si muchos entran por ese camino, éste llevará no sólo a la ruina de la civilización sino al fin de la humanidad.
Por lo tanto rcordemos que cada uno de nosotros tiene su parte de responsabilidad . Hay palabras que nunca deben usarse y cosas que nunca deben hacerse en una sociedad civilizada. Nos corresponde a todos el mantener la decencia.

jueves, 12 de enero de 2012

EL MILESIMO HOMBRE por Rudyard Kipling

EL MILESIMO HOMBRE
Por Rudyard  Kipling 
(Traducción de Guillermo Valencia)
                                                                                                                                                                        “Un hombre entre mil –dijo Salomón-
                              nos defenderá mejor que un hermano”.
                              Buscarlo veinte años no es esfuerzo vano
                              Si al fin conseguimos tener su adhesión.

                              Novecientos noventa y nueve testigos
                              Verán en nosotros lo que el mundo ve,
                              pero el Hombre Mil ama a sus amigos
                              aunque todo un pueblo les niegue su fe.

                              No son tus presentes ni son tus proezas
                              Los que han de moverle a ir a tu hogar.
                              Novecientos noventa y nueve nos han de juzgar
                              Según nuestra gloria o nuestras riquezas.

                              Por él –¡oh hijo mío! –si le has encontrado,
                              puedes entregarte tranquilo a la mar   
                              porque el Hombre Mil habrá de saltar
                              y hundirse contigo  si no te ha salvado.

                              Si tomares su bolsa, no le molestará;
                              si le ofreces la tuya no la querrá admitir,
                              y al apuntar el día le verás acudir
                              y con frases de afecto contigo charlará.

                              Novecientos noventa y nueve amigos en los goces
                              por el oro y la plata venderte han decidido,
                              pero tu Hombre Mil a los que ha escogido
                              no los ofrendará a estos dioses feroces.

                              Sus derechos son tuyos y tus faltas las suyas,
                              tu voz será su voz y su techo tu casa,
                              que su juicio sea cierto o su razón escasa,
                              sostenle -¡oh hijo mío! – y nunca le rehúyas.

                              Novecientos noventa y nueve que a tu lado hoy ves
                              te rinden servidumbre que a la desgracia cede,
                              pero tu Hombre Mil contigo retrocede
                              hasta el pie de la horca y acaso hasta después.
                   

martes, 10 de enero de 2012

“IF....” (“SI”...)
Rudyard Kipling.

(Traducción de Aquilino Villegas)

Si puedes estar firme cuando tiemblen de miedo
todos y te señalen con vengativo dedo;
si cuando todos duden de ti tu dices : “ Puedo
confiar en mi y dejarles en su pobre opinión”;
si puedes esperar sin cansar la esperanza;
si contra la calumnia no opones la venganza;
si sabes ser odiado sin odiar;
si en balanza calculas tus miradas
de tu palabra al son.

Y si puedes soñar, sin vivir de tu sueño;
si haces de tu pensar un esclavo y no un dueño;
si al triunfo y al desastre con semblante risueño
a pesar de impostores los sabes dominar;
si, frío, puedes ver la verdad de tu boca
urdida en redes para la muchedumbre loca,
y el barco de tu vida roto contra la roca
con el mellado escoplo volver a comenzar.

Si sabes arriesgar tu fortuna a montones
al azar misterioso de los pares y nones,
y comenzar a de nuevo a acumular doblones,
y de tu desventura no murmurar después;
y si forzar pudieres tu corazón, tu anhelo,
tus nervios moribundos a servirte con celo;
¡Adelante! aunque todo se arrastre por el suelo,
salvo el “Querer” que grita para ti: “Vamos pues!”

Si la plebe no manda tu corazón erguido;
si el temor de los reyes no te roba el sentido;
si amigos y enemigos no te encuentran rendido;
si das la mano al pobre, sin besarle jamás;
si puedes llenar cada minuto inaplazable
con sesenta segundos de un vigor implacable;
la tierra será tuya y cuanto en ella es dable,
y lo que es más .¡ Un Hombre!, hijo mío serás.