lunes, 16 de enero de 2012

Elogio de la decencia por André Maurois

No Humille a Otro Ser Humano. - ¿Qué es la decencia? Una clase de honestidad que lo obliga a uno a tomar en cuenta aquello que corresponde a su edad, situación y responsabilidades. Cuando mi madre decía: "Eso no se hace", sus hijos sabíamos que esta clase de resolución era irrevocable. Por ejemplo, no era decente que una mujer rica hiciera ostentación de sus joyas y pieles, mientras otras en el mismo vecindario eran pobres; no era decente celebrar una gran comida en tiempos de catátrofe local o nacional.
No es decente humillar a otro ser humano, cualesquiera que sea su nacionalidad, credo o color. Un patrón tiene el derecho y aun el deber de dar órdenes; un oficial tiene que hace cumplir la disciplina; pero no tienen derecho de herir los sentimientos de aquellos que están bajo su mando. Por el contrario, es deber de quien está en una alta posición no dar a los otros la impresión de que están separados de él por una distancia demasiado grande. La decencia en un jefe no significa familiaridad, sino respeto hacia todos los seres humaos.
Todo esto es evidente, y los hombres lo han sabido desde que son civilizados. Pero hemos vivido en tiempos en que ciertos partidos políticos, comoel fascismo y el nazismo, expresaron su desprecio por toda decencia común. Los hombres fueron humillados, torturados, y se les negó toda igualdad y aun la piedad. Al comienzo la falta de decencia fue manifestada con abyectos insultos, más tarde con golpes salvajes. Luégo vinieron los campos de concentración y las cámaras de gas...
Debemos recordar que una vez que los hombres toman ese camino, no pueden detenerse. Si comenzamos a hablar rudamente, pronto actuaremos rudamente también; si actuamos rudamente, pronto nos convertiremos en criminales. La civilización, la civilización que nos acostumbramos a disfrutar, es apenas una débil corteza en la cima de un volván. En el siglo XVIII pareció que las torturas habían desaparecido para siempre. Y sin embrago, florecieron en este siglo XX como nunca antes.
Todos los principios de la decencia han sido puestos en duda otra vez. La decencia más elemental es retada por líderes enloquecidos. Nuevas naciones firman tratados con la firme intención de no cumplirlos. Los fanáticos hacen una regla del derechoa mentir y engañar, si ello es interés de su partido. Discursos inicuos son aplaudidos en la misma asamblea de las Naciones Unidas. Si muchos entran por ese camino, éste llevará no sólo a la ruina de la civilización sino al fin de la humanidad.
Por lo tanto rcordemos que cada uno de nosotros tiene su parte de responsabilidad . Hay palabras que nunca deben usarse y cosas que nunca deben hacerse en una sociedad civilizada. Nos corresponde a todos el mantener la decencia.

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